Hoy en día, el término “simulador” ha perdido parte de su significado a consecuencia del el auge que han tenido los “simuladores parodia”. A mí parecer, se puede saber que un medio es inteligente cuando tiene la capacidad de parodiarse a sí mismo. Sin embargo, es importante recalcar que la simulación es una categoría muy estricta de juegos como para que todos los que se autodenominan simuladores (parodia o no) quepan en ella y necesitan cumplir una característica muy importante: tienen como idea central representar un aspecto de la realidad. Los simuladores empezaron con la intención de tomar actividades de la vida real y transferirlas en forma de juego; esto abrió el panorama los juegos con narrativa emergente, aquellos en el que el jugador puede poner sus propias metas que no necesariamente son las que propone el juego. Un ejemplo de esto podría ser matar a toda tu familia en “The Sims”, que no necesariamente es el objetivo del juego.

Ahora, ya entendida la característica fundamental de un simulador, podemos analizar al más afamado de los simuladores parodia: “Goat Simulator”, que en realidad debería de llamarse “Goat Sandbox” porque no es un simulador. Es evidente que éste juego pretende parodiar a los simuladores. No obstante, para poder ganarse ese título, tiene que asimilar las características del medio que pretende parodiar para que sea efectivo. ¿Por qué no es un simulador? Principalmente porque no representa ningún aspecto concreto de la realidad.

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Las cabras pueden golpear gente o escaparse de sus corrales, pero no pueden brincar en trampolines, subir a grúas o realizar sacrificios humanos para hacer pactos con el Diablo. Por lo tanto, los aspectos que pueden ser tomados de la realidad en Goat Simulator no son suficientes para que sea un simulador. De ser así podría extrapolarse el término de simulador a todos los juegos pues todos representan, de una u otra forma, elementos de la realidad. Podríamos, por ejemplo, encontrar análogas las artes marciales a los juegos de pelea porque (además de lo obvio) requieren práctica para incentivar la memoria muscular, fogueo con otros jugadores o la máquina para desarrollar mejores técnicas de pelea, etc, y estos elementos tampoco lo hacen un “Fight Simulator”. Los juegos de terror, independientemente de lo que contengan, serían “Fear Simulator”, los de plataformas: “Jump Simulator”, etc.

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Entonces, el problema de Goat Simulator no es que sea chistoso o que no tenga metas concretas, el problema está en su falta de apego a elementos de la realidad. Como dije con anterioridad, para que algo sea una parodia tiene que representar de una forma los elementos que pretenda ridiculizar. Tomemos de ejemplo a un juego que cumple con los elementos de un simulador y que también es una parodia, podríamos hablar de “Surgeon Simulator” que sí cabe en ésta categoría, pero, para simplificar las cosas y presentar una situación con la que la mayoría hemos estados familiarizados hablaré de uno más interesante: Classroom Aquatic

¿Qué es Classroom Aquatic? Es un simulador parodia cuya situación simulada es la de contestar un examen del cual no se sabe mucho o nada, por lo que debe copiarle a sus compañeros para aprobar el examen. Es muy probable que la gran mayoría de nosotros nos hemos topado con ésta incómoda situación y estar tentados a cometer actos poco éticos para evitar las consecuencias de lo que sea que nos haya llevado a no saber cómo responder el examen. La principal diferencia entre la situación real y el juego es que el jugador presenta su examen en un salón de clases submarino cuyos compañeros son, todos, delfines. Maravilloso, ya tenemos el recurso chistoso del juego, ya hay una inofensiva burla al género que pertenece, veamos a detalle cómo es que logra pertenecer a su género.

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Nuevamente, el conjunto de los elementos análogos a la realidad recrean la situación, por ejemplo, el profesor está constantemente paseando entre los pupitres y revisando que no copies. Si te descubre, te pone una marca en el pizarrón y a la tercera vez quedas reprobado en el examen. Luego, están los compañeros, quienes le avisan al maestro que les estás copiando si se dan cuenta, entonces se debe ser precavido (como en la situación real) o causar distracciones aventando borradores a los delfines o artículos del salón. También el audio añade tensión porque se escucha el ruido del caminar de un reloj y sólo hay 5 minutos para contestar correctamente.

Finalmente, y más importante, el examen: El examen consta de diez preguntas de cultura general, por lo tanto veo muy difícil que alguien sepa absolutamente todas las respuestas, de esta forma se ve obligado a copiarle a sus compañeros delfínidos. Algo que me parece interesante es que si se conocen todas las respuestas el juego no existe, a menos que de forma emergente el jugador se ponga sus propias metas, como molestar a los otros alumnos. El juego tiene una forma muy buena de evitar que se aprendan las respuestas después de jugar muchas veces , además de tener varias preguntas, se enfoca en el aspecto visual de copiar el inciso correcto y no en la respuesta como tal, así,  la respuesta a la pregunta no se aprende.

Cabe mencionar que el sistema educativo de los delfines es mucho más exigente que el de los humanos
Cabe mencionar que el sistema educativo de los delfines es mucho más exigente que el de los humanos

Todos los juegos, de alguna forma, representan algo de la realidad pero los simuladores lo hacen de manera intencionada con el afán de hacer una aproximación más realista de una situación, entonces concluyo que Goat Simulator ni es simulador ni parodia de los simuladores, no por esto es un juego menos divertido (para empezar, esto es una decisión personal). Al contrario, me gusta que cada vez se incentive más la creatividad de los desarrolladores para hacer cosas innovadoras. También me gustaría dejar claro que sí es un juego parodia, pero es una parodia de la parodia de los simuladores.